SUEÑOS
Bonito día aquel en que todos quisimos perseguir un sueño, aquel mismo sueño que fue transformándose o olvidándose poco a poco. Era bonito entender que tenías algo que hacer, algo que te gustaba, algo que proteger o mantener.
Todos tenían algo, y poco a poco algunos se quedaron sin nada, sin si quiera ganas de manterse en este lugar. Lentamente todos nos dábamos cuenta que la vida era tal y como se mostraba, daban igual los sueños o las ilusiones, todo iría de una manera, a pesar de eso, todos queríamos sobrevivir.
Nos dimos cuenta que nos engañaron, que no todos los sueños pueden hacerse realidad, que la dulzura de la infancia no la volveríamos a probar. Luchábamos día tras día sin saber por que luchar, sin saber a donde ir, sin saber si quiera, a donde íbamos a parar.
La sonrisa que teníamos en la cara la queríamos mantener hasta el fin de nuestros días, incluso si no significaba nada, para nosotros, estar aquí si tenía un significado, cada uno buscaba el suyo, cada uno, a su ritmo lo encontraba, pero al final, a todos nos llegaba ese porqué. Andábamos despacio pero el tiempo pasaba ansioso. Cada día nos preguntábamos porqué seguíamos aquí y nunca lo encontrábamos.
Veíamos a aquellos que sabían con claridad que era lo que querían, a donde irían y la razón por la que luchaban. Nosotros solo éramos unos pocos infelices que no comprendían aquello por lo que tenían que vivir, simplemente continuábamos sin saber cual sería nuestro próximo paso y aún así, era divertido. No nos preocupábamos tanto por las cosas, tan solo nos atemorizaba vivir aquí sin encontrar ese sueño que parecía darle sentido a nuestras vidas.
Estábamos un poco insatisfechos porque caminábamos más que cualquier otra persona pero nunca avanzábamos, no entendíamos porque no encontrábamos la solución de este puzle, si cada día resolvíamos millones de ellos. Seguíamos perdidos en un mundo donde nadie sabía nada, donde ni los que tenían sueños sabían si estos eran realidad. Era difícil continuar con esa sonrisa, era difícil sobrevivir con ella. Era difícil vivir de esa manera si cada segundo nos preguntábamos el porqué.
Un día nos vendamos los ojos con vendas que nadie podía ver, estábamos cegados y creíamos saber que teníamos que hacer, dábamos pasos y parecía que avanzáramos, estábamos seguros de lo que hacíamos, de cual era nuestro camino. El tiempo pasó tan veloz que no nos divertíamos tanto, no sentíamos tanto, pero estábamos persiguiendo aquella razón que daba sentido a nuestras vidas, aquella por al que en un futuro estaríamos orgullosos y estaríamos felices.
Entonces, tú, mi querido amigo, te diste cuenta de que nunca seríamos capaces de ser felices como cuando éramos niños, que no teníamos porqué tener un sueño, no teníamos que encontrarle ninguna razón, daba igual a donde fuésemos o que camino escogiésemos, todos estábamos perdidos, ninguno de nosotros sabía cual era nuestro propio camino, estábamos cegados pero veíamos con claridad que al único lugar donde llegaríamos sería la muerte. Fue gracias a ti, querido amigo, que nos dijiste:
- ¡Quitaos esas vendas de vuestro rostro! ¡Coged un pincel! Y empezad a pintar vuestros sueños.
Algunos extrañados, otros seguros, aquellos que no sabían... Todos cogieron el pincel, todos cogieron las pinturas y nadie sabía que dibujar. Pero querido amigo tenías razón:
- ¿No sabéis que pintar? Yo tampoco lo sé, pero escuchadme bien. Caminad cada día, disfrutando de cada momento, haciendo lo que querías y en ese momento en que se os ocurra, pintad lo que queréis, lo que necesitáis, entonces os daréis cuenta que para vosotros, vuestro sueño es el mismo que el de todos, expresado de diferentes maneras, de maneras infinitas, pero la única manera de hacerlo realidad, es sintiéndolo. En ese momento, tirad el pincel y las pinturas. Sonreíd y avanzad hacía vuestras únicas y preciadas aventuras. Y cuando todos hayamos llegado al final de ellas, comentadme qué tal fue poder ser felices, qué tal fue apegaros a la simple felicidad.
Y así amigo, continúo, caminando sin saber por qué, dudando si lo que hago es lo correcto, llorando a veces porque me pregunto por qué, pero siempre disfrutando de cada sentimiento, siempre sintiendo todo, y poco a poco me doy cuenta del sentido figurado de ese "falso sueño". Cada vez más cerca del final me doy cuenta de lo mucho que he amado poder amar. De la felicidad que me ha aportado vivir sin ese sueño que fui incapaz de pintar.
Bonito fue el día en que me di cuenta que lo único que tenía que hacer para cumplir un sueño, era continuar viviendo y a pesar de la ausencia de ese sueño, sentía que todo lo que vivía era parte de mi propio "sueño", sentir como en verdad, yo ya estaba cumpliendo mi sueño.
Comentarios
Publicar un comentario