ÉL
Él estaba allí, paseando
por las verdes praderas que el mundo le podía ofrecer.
Sentía que cada paso que
daba le alejaría más de aquel lugar, sentía que cada segundo le alejaría más de
aquel esmeralda que reflejaban sus marrones ojos.
Un tren descarriló y
ensució el paisaje de negro, rojo y caoba.
La gente daba su último suspiro
mientras que él simplemente pasaba de largo, observando aquella catástrofe.
Realmente estaba bien aquello qué hacía; cada paso se preguntaba lo
mismo. ¿Era correcta su actitud?
Más adelante, el verdoso paraje se iba
tornando de un tono grisáceo. Las preguntas cambiaron, los ideales del chico
también.
Cerca de un puerto azul cristalino, por el que pasaba, ocurrió un
naufragio. Arrepentido, quizá, por no haber ayudado en el pasado accidente, esta vez decidió ayudar a las personas y ofrecerles todo lo que pudiese.
Dando
demasiadas cosas, volvió a pensar en aquella pregunta. ¿Era correcta su
actitud?
Esta vez utilizó su tiempo para los demás, no para su propio bien,
¿Eso era lo correcto?
Angustiado por saber cuál era la conducta que
debía aportar al mundo continuó caminando por múltiples paisajes de miles de colores, que se
plasmaban en los ojos de nuestro protagonista.
Llegó un día en que todo
el cielo fue teñido por un enorme arco iris, pero cuando puso sus ojos en frente
no podía creer lo que vio, una bomba explotó justo delante de él, causando
millones de muertes y muchísimos heridos. De nuevo estuvo confuso. ¿Qué debía
hacer?
Perdido y liado en él mismo, en sus propias decisiones. optó por mirar
a su alrededor, observar que harían los demás. Personas se alejaron, personas
se acercaron a aquella desgracia.
Perdiendo el tiempo,
meditando que era el auténtico bien, descubrió que para él, el único mal era
perder el tiempo razonando si estaba bien o mal.
Entonces decidió guiarse por
lo que el quisiese en cada circunstancia, por que al observar a aquellas
personas vio algo que nunca notó; nadie juzgaría si lo que él hacía era lo
correcto o incorrecto.
Objetivamente o subjetivamente, alguien le observaría en
otro lado, alguien pensaría si lo qué el hacía era lo acertado y simplemente
alguien se pondría en su lugar, y pensaría cual era la auténtica evidencia.
Él mismo, ese día se observó.
El tiempo es tiempo, yo soy yo, tú
eres tú, cada segundo es una experiencia nueva, cada lugar también. Tú decides
de que color pintar tus ojos, tu decides de que color te quieres ver. La
certeza es que tu eres todo lo que decidiste ser y a veces estás manchado por
cosas que no quisiste tener.
¿Qué es el mal?
¿Qué es el bien?
¿Qué soy yo?
¿Y quién es él?
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