OCTUBRE


Octubre. Donde los demonios y los monstruos se unen. Yo, un ángel, perdido en este lugar.
Octubre, frío, lluvia y frío. Mi cuerpo se entumece y encuentro otro ángel que extiende su mano.
Vuelo por alcanzarla y así lo hago. Caliente y tibia y como si yo fuese hielo, la congelo.
Tiemblo, tengo miedo. Octubre es oscuro, el día y la noche es uno. Mi corazón y mis alas son dos.
Con tanta oscuridad el cielo empieza a teñir mis alas de negro. Me sorprendo y huyo.

Octubre, ¿cómo puedo huir de Octubre?
Veo pequeños ángeles intentando escapar de demonios y otros, dándoles un beso. Un pacto con el diablo, una perdición para tu alma, almas perdidas de negro son teñidas.

Sonrio. Sé que no puedo huir de Octubre. Octubre me ha ganado, demasiado profundo, demasiada oscuridad para un ángel, un puro ángel, un travieso ángel, un ángel que sabe diferenciar el bien pero no sabe que es el mal, un ángel que no es pecador, un ángel que por confiar en monstruos y ser curioso fue a Octubre, un ángel que por no mentir y decir que no era un monstruo cuando todos ellos le preguntaron, acabó en Octubre.

Yo, ese ángel, veo luz en este pozo. Un pequeño destello que golpea mis ojos y me alivia.
Intento volar para llegar a ella. Mis alas no batean, son casi negras y corro. Empiezo a sudar, mi cuerpo helado empieza a emitir calor y ese sudor empieza a borrar el color oscuro de mis alas pero sigo sin poder volar. 

Sigo corriendo para salir de allí, parece ser que aquel pequeño claro de luz, ahora grande, empieza a contraerse y corro más que nunca y enseguida escucho una voz con claridad "sálvame", una voz conocida retumba en mis oídos. Giro hacia la voz y puedo ver aquellos monstruos que me guiaron a Octubre. Sus ojos goteando sangre me miraron, sus alas totalmente negras y las nunca vistas por mi se extienden y ellos luchan para escapar de un monstruo mayor que ellos y entonces lo vi, ellos fueron ángeles... sus alas eran de ángel cubiertas por sombras. 

Sin pensarlo fui a ayudarles. Pero ese pequeño rayo de esperanza seguía disminuyendo, mi salida de ese lugar cada vez era menos posible. Con mis manos heladas que eran calidas hace unos segundo congelo las garras de ese aterrador ser pero para mi sorpresa acabo congelada junto a él. 

Congelada, fría, borrosa. Mi vista. Puedo contemplar como aquellos a los que salvé huyeron para salir por aquel blanco rayo.
- Sálvame. 
Yo, desesperada y completamente desmotivada. Sabiendo la respuesta del obscuro Octubre e impresionada. Uno de ellos se vuelve a por mi. Expandió sus alas las cuales ya no eran blancas, ya no eran negras, ahora rojas volaron para llegar a mí y con su tibia mano y una sonrisa me descongelaron y volando me llevó a la salida, pero por muy rápido que batiese sus alas las de un monstruo de detrás nuestro eran más rápidas.

Yo, un ángel, con lágrimas en mis ojos descolorí mis alas y volé junto a el, mi amigo, ni un ángel ni un demonio. Sólo mi amigo. Llegamos pero no consigo ver que hay a través de esa luz.
Asustada pero valiente, nunca más sola quiero salir, quiero pasar el límite. Esa luz. que cegadora quema mis alas y desaparecen pero las de mi amigo arden en fuego, el no puede pasar incluso si lo empujo no puede pasar, el no puede cruzar el límite. Ya está apunto de llegar el monstruo hacia nosotros pero mantengo la calma. No quiero cruzar el límite, me quedaré con el. Él me miró y dejó ir unas dulces palabras de su boca "cámbiame el corazón" y como si nada se arranca de su pecho el corazón y con su otra mano me arranca el mío y antes de poder intercambiarlo me caigo al otro lado.

Noviembre. Un lugar blanco, un lugar para almas que ni los ángeles y demonios son.
Yo, tu amiga, sin alas, perdida en este lugar incluso sin corazón puedo quererte. 

- Yo... tu amigo, sin alas, atrapado en este lugar, incluso con tu corazón y el mío puedo estar triste...

Oí un susurro y seguí llorando sin recordar nada.

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