FLUIR

  Esos días de lluvia habían cesado y el enorme arco iris que vi al final de esta tempestad era de las cosas más bonitas que jamás había visto.

Estaba mojada, sucia y destrozada. Mi pelo cubría mi  triste cara y las gotas iban cayendo por mi pálido rostro. Poco a poco notaba como todo me empezaba a dar igual, como una sonrisa se dibujaba en mi sucia tez, como esta tormenta no era tan horrible como parecía y que, en verdad, todo empezaba a ser bastante divertido y único.

Detrás de ese arco iris veía los campos verdes donde las flores empezaban a brotar, transformando el mundo gris en un mundo lleno de diferentes tonalidades de vibrantes colores y yo, con cada paso que daba por esos campos, más me secaba de aquel diluvio, más sentía que estaba agradecida por todos esos días grises que estuve sin ver el Sol. Y es que, de nuevo, con más fuerza, la naturaleza cambiaba y se volvía algo más bello, con más color, no hacía falta alzar la vista al cielo para ver el arco iris, todos esos colores estaban aquí a bajo, regando mi vista de hermosos tonos y brillos.

Todo volvía a su estado, es más, más cosas volvían, cosas que pensaba que tenía por perdidas, eran cosas ignisgnificantes para todo el mundo pero para mí eran cosas enormes, cosas que me hacían verdaderamente feliz, feliz y libre.

En el enorme río de la vida todos fluímos y todos dejamos de fluir, pasamos por diversas corrientes, distintos canales, pero todos flotamos ahí. Pueden haber cosas que pierdas para siempre y que creías que jamás perderías, y otras que creas que nunca se quedarían pero se quedarán para siempre.

En este río todo el libre e incierto, así que todo puede cambiar, mientras fluimos y crecemos, millones de cosas vienen y van, pero así es la vida, con movimiento, pues si fuese estática, nuestra vida tan solo sería un cuento.

Comentarios

Entradas populares