LA SEMILLA
en un día de primavera, muy temprano.
Al cabo de unas horas empieza a salir un pequeño tallo
y lo admiramos, sabiendo que lo cuidaríamos hasta el final.
Por la media mañana se a forjado de hojas,
y relucen por el Sol que las golpea directamente.
Al medio día vemos como han surgido unos pocos brotes
y al pasar unos minutos toda la planta se a llenado de ellos.
A las tres de la tarde todos esos capullos se han abierto,
ahora son preciosas flores y me siento muy feliz al verlas.
Un par de horas más tarde ellas ya se están marchitando,
me siento un poco triste, pero sigue siendo hermosa esta planta.
Está atardeciendo y toda ella empieza a caerse,
sonrío un poco mientras la observo.
Y al llegar la noche, ella ya no está.
Me puse a pensar un poco y la verdad me alegré mucho saber que yo planté esa semilla, como creció hasta volverse una preciosa flor y aunque se marchitó rápidamente, me gustaba igual, incluso sabiendo que se estaba abatiendo. Ahora que no estás, lo único que pienso es que fue un precioso día de primavera, aunque esta noche se siente como si fuera pleno invierno.
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