El día



Traté de cambiar de tema una y otra vez pero era imposible cambiarme. No puedo transformar mis preocupaciones en simples emociones.
El día llegó, cada día llegaba, en cada uno había que sobrevivir, había que tratarlo. No se sabía por qué. No sabíamos porqué sucedía de esta manera pero sabíamos que teníamos que hacerlo, teníamos miedo de cambiarlo, nos daba miedo pensar qué pasaría si cambiaba.
Simplemente sentías ese presentimiento que oprimía tan fuerte tu pecho: “tengo que hacerlo”.
Y lo hiciste y todos lo hicimos, tal vez tu tardaste más que yo o incluso tardaste mucho menos pero el cambio llegó a ti de la misma manera que lo hizo con los demás. Nos hizo reflexionar y todos cambiamos, todos crecimos y acabamos pensando de distinta forma y reflexionaremos siempre por encima de él.
Pero de nuevo el día llegó, el día en que no podías enfrentarte a él. Ese mismo día en el que él ya era tú. Asustados o decepcionados continuamos caminando. Vamos despacio esperando encontrar una apertura para escapar de él, una especie de milagro que no vas a lograr a no ser que tú mismo lo busques. Así continuamos viviendo y pensando cosas sin sentido, de las cuales solo nos preocupan a nosotros mismos, así continuamos, nosotros, los humanos. La empatía es lo que nos une, la soledad nos hace ser empáticos tal vez. Nadie quiere sentirse mal, saber que alguien se puede sentir mal hace querer ayudarle, por ti.
Pero el día llegaba, una y otra vez. No se podía evitar, de ninguna de las maneras o eso es lo que todos pensamos. La verdad y es un secreto, es que sí que hay una manera, una manera de escapar del día. La manera es no pensar en él, no pensar en que existe. Simplemente vivirlo. Una idea alejada a lo que la gente piensa que es evitarlo pero no es tan alejada, es combatirlo. Combatir el día que llegó, el día que nunca supiste que llegó.
Cuando hablo conmigo misma puedo ver lo bello que es todo el mundo, incluso puedo ver mi belleza. Me gusta hablar conmigo, me encanta hacerlo. Seguramente a muchos de nosotros nos aterroriza saber que tú existes, todo tú yo. ·Es así, existes y agradécelo de poder concerté en toda tu totalidad, de saber que la única persona que conocerás completamente eres tú. Siendo tú sabrás muy bien que ningún día podrás evitar y que todos acabarán llegando. A su tiempo, antes o después, ese día llegará, no sabes cómo será y yo tampoco lo sé, ¿pero sabes? tal vez nunca llega y siempre está. Tal vez el día no exista y digo tal vez porque a veces siento que no está.
Bienvenidos al día en el que olvidaréis que es el día. Bienvenidos al momento en el que tendréis que continuar eternamente, bienvenidos a lo único que sabrás, y me despido de vosotros, en este ahora donde tú acabas de cambiar.


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