UNA PEQUEÑA PARTE DE MI
Hoy me siento como esos tantos días, que iba a clase después de haber llorado tantas y tantas horas.
Viendo como todo seguía igual y parecías ser tu la única que hubiese estado sufriendo tanto, que fueses la única a la que se le derrumbó el mundo..
Llena de valor, porque pensabas que a pesar de tu desesperanza y malestar, seguramente tuvieras una oportunidad, un pequeño brillo para poder ser feliz en este mundo tan y tan oscuro: a pesar de saber como eres y que lo que quieres nunca estará en tus brazos, sabiendo que todos acabarían por desaparecer...
Hoy me sentí como en ese entonces. Lo peor era saber que seguro que los demás se sentirían como tú, que eran unos maestros fingiendo estar bien. Estabas segura de que al menos uno de ellos pasó o lo pasaba tan mal como tú. Tenías tanto miedo.... sabiendo eso solo querías ayudar a los demás para que fuesen felices y sonriesen todo lo que tú no pudiste. No querías que llegase el día en que la oscuridad consumiese sus vidas y que esa persona se esfumase. Por que a pesar de todo siempre habría algo por lo que vivir. Tenías que ser feliz, demasiado feliz, para demostrarle a los demás que si que se podía salir, que por muy oscuro que vieses todo volvería a estar bien.
Pero era ignorante, era algo imposible porque constantemente, habiendo sido todo tan divertido volvías a caer, volvías a sentirlo, una y otra vez, ahogada, ahogada en ti misma.
Si tan solo los demás supiesen todo lo que sufro, se preocuparían tanto, tanto que ya no podría soportarlo, causarles daño y molestarles. No quería que pasase, no quería ser una carga para ellos. No quería que supiesen como soy realmente.
Hoy era igual que hace tiempo atrás; todo el mundo me desconocía y solo yo sabía como era. Hoy tenía que ser como antes, tenía que fingir como antes, yo era feliz, la más feliz, debía creérmelo porque realmente mis motivos para estar mal eran insuficientes. Yo era feliz. Yo era feliz, lo era ¿verdad?
Como aquellos días, llegué tarde a donde tuviese que ir, porque aunque mi fuerza de voluntad fuese alta, mis ganas de continuar viviendo eran casi nulas, escasas. Mirándome en el espejo una y otra vez, asegurándome de que yo era de verdad yo, aceptando que esa tenía que ser yo.
Amaba a todo el mundo y tal vez incluso me amase a mí, y si eso sucediese, en algún pequeño lugar en este inmenso mundo podría haber alguien que amase todo de mí, que supiese todo de mí.
Hoy como en el pasado, sonreí, y sonrieron, pensando que realmente me amaban, que realmente ellos me conocían pero no, nadie lo hacía, ni siquiera yo misma podía llegar a hacerlo. A pesar de estar llena de colores, en mi interior había un lienzo completamente vacío, completamente blanco en el que no podía pintar ningún color porque realmente no había colores que yo pudiese ver, no había nada que pudiese sentir.
Nadie se paró en preguntar por mí, nadie dudó de que yo realmente no fuese esa yo y yo no paraba de pensar, de preguntar, de intuir de que ellos jamás solo fueron ellos, ellos eran algo más que ellos, eran algo más que solo "yo" y así me tropezaba una y otra vez, porque en realidad, había tanto "yo" en ellos, que aquello que veía era su completa identidad, cristalinos como un cristal y sin ningún misterio detrás, lo que reflejaban mis ojos era completamente la realidad.
Así hoy, como lo hice ayer, sonreí, fingí ser feliz hasta creérmelo, y así otra vez, volví a olvidarme de quien fui esa noche, llorando hasta las tres de la mañana, volví a olvidarme de que me preocupaba, de quien amaba y de que realmente yo, no era solo yo.
Comentarios
Publicar un comentario